El inicio de mi trayectoria laboral fue en un restaurante, ahí recibí clases de los mejores maestros para templar mi carácter y para adquirir experiencia, me refiero a los que entonces eran mis compañeros y a todos los clientes que mantenían viva la fuente de ingresos. Ahí se trabaja de manera ardua todo el día y la mayor parte de la noche, teníamos que lidiar con clientes sin educación y que volcaban su agresividad, frustración y complejos en nosotros pero a fin de cuentas “el cliente siempre tiene la razón” y para eso nos pagaban.
Estamos en el año 2021, tenemos muchos meses arrastrando una enorme crisis sanitaria a nivel mundial y los negocios se han visto sumamente afectados, el ramo restaurantero ha tenido considerables daños en perjuicio de sus trabajadores, la actual administración federal se niega a apoyar económica y fiscalmente a los empresarios, bajo la consigna de “si tienen que quebrar ¡Que quiebren!” Se deja a su suerte a cientos de mexicanos que invirtieron su dinero para generar empleos y contribuyen a incrementar la recaudación fiscal, se pierde de vista (o simplemente no se quiere ver) que al quebrar un negocio no sólo es el pequeño o micro empresario quien se ve afectado o pierde su capital (lo que al parecer es un “castigo” por tener dinero y ponerlo a trabajar para generar más riqueza), los principales afectados son sus trabajadores: meseros, cocineros, garroteros, jefes de piso, gerentes, etc. Quienes están en riesgo de perderlo todo al no tener una fuente de ingresos estable y carecer de la seguridad social, el desempleo crece y con él la matrícula de contribuyentes fiscales lo que se traduce en menores ingresos para las arcas federales, convirtiéndose así en una peligrosa espiral.
Por desgracia me ha tocado ver muchos cruceros con personas portando un letrero pidiendo apoyo económico: “Soy mesero, no tengo trabajo y tengo una familia que mantener, por favor ayúdame, que Dios te lo multiplique” nunca cierro los ojos ante tal situación pero no hay dinero que alcance para ayudar a todos mis ex compañeros que están padeciendo esta situación de emergencia, es verdaderamente doloroso y desesperante ver cómo van cerrando restaurantes, fondas y cocinas económicas dejando en la calle a sus trabajadores, gente honesta que sabe ganarse el sustento, “si tienen que quebrar ¡Que quiebren!” Significa no solamente abandonar a los “ricos’ (satanizados, segregados y agredidos por la actual administración federal) sino a la sociedad productiva que es la realmente afectada, como mexicanos debemos solidarizarnos con ellos y darles el apoyo que categórica y equivocadamente se les niega, de alguna u otra manera, en mayor o en menor medida todos estamos inmersos en esta terrible situación, de acuerdo con nuestras posibilidades podemos traducir nuestra solidaridad en monedas para que puedan sobrellevar su angustiante situación, cuando vuelvan a abrir los restaurantes, fondas y cocinas económicas la mejor forma de apoyarlos a salir adelante y conservar su empleo es consumiendo, ninguna ayuda, ningún apoyo está de más, anhelo que llegue el día que todos podamos asistir a un restaurante y que una vendedora, que un jefe de piso, que una hostess nos reciba con la carta en la mano y con una sonrisa nos diga: “Buenos días ¿Dos personas? ¡Bienvenidos!”.
